Si cada día fuese carnaval…

Viendo las fotografías de la semana pasada, nos preguntamos qué pasaría si cada día fuera Carnaval en la residencia. Y tenemos la tentación de programarlo indefinidamente por lo bien que nos lo pasamos cada vez que organizamos un fiestón en Masdeu Hogar.

En esta ocasión, Milka, nuestra animadora cultural entre otras cosas, se encargó de organizar el carnaval inspirado en Gaudí. No sabemos si disfrutamos más elaborando un trencadís sobre bolsas de basura (cosas del carnaval,  los usos de las bolsas de basura en estas ocasiones son casi ilimitados) o ya disfrazad@s bailando chachachás al son de la música de Santi y Ana.

El carnaval debería ser obligatorio. Más en una residencia para la tercera edad

La cosa ha dado para mucho, las familias nos han visitado. Algunos incluso se han atrevido a llegar a la residencia disfrazados, aguantando estoicamente su paseo previo por el barrio de Horta un lunes por la tarde. Nos hemos puesto hasta arriba de chocolate y coca o sucedáneos, que algunos ya no están por ciertos manjares. Hemos bailado hasta que el parquet echara humo. Nos hemos reído como nunca.

Pero todo lo bueno se acaba, al menos en carnaval. Por eso, miércoles tuvimos que darle fin con el entierro de la sardina. Un ritual muy apreciado en la residencia. Pero claro, no hay forma de tomarnos las cosa con solemnidad y tuvimos que improvisar unas sardinas con lo que teníamos. Nos ocupó toda la mañana el taller para luego proceder a la despedida de la juerga carnavalera. Bueno, terminar definitivamente con la diversión, no. Imposible. Lunes tenemos programado un karaoke y algo de San Valentín. Esta vez, sin disfraz. Qué pena.