¿Quién tiene el problema?

Basta ya de repetir siempre lo mismo

Una y otra vez hace la misma pregunta. Le hemos respondido la misma cosa pacientemente e incluso hemos abordado ampliaciones de la misma respuesta.

Lo hacemos siempre los padres cuando nos dirigimos a los hijos que empiezan a interesarse por el mundo y nos cosen a preguntas muchas veces repetitivas. Es lo normal, y por supuesto nos hace gracia y nos enternece. Pero nos olvidamos de ello, de lo pacientes que han sido nuestros padres con nosotros y cuando son ellos los que necesitan de nuestra atención, nos incomoda, aburre y enfanda. No debería.

Esta lección es la que aborda el vídeo que compartimos. Ya hace años que circula pero últimamente ha cobrado fuerza, será que tenemos que volver a plantear el asunto de las demencias y abordarlo con valentía para responder a la pregunta: ¿Quién tiene el problema? Seguramente la respuesta está de nuestro lado, que hemos olvidado que la paciencia es algo que tuvieron con nosotros mucho antes de poder ejercerla.

La comunicación siempre es posible

 

La persona con demencia necesita actividad y ejercicio que le brinde recreación, sentido de participación, cumplimiento y bienestar. Además siempre podemos establecer comunicación con estas sencillas recomendaciones.

Si su familiar puede mantener pequeñas conversaciones, es recomendable utilizar frases concisas y preguntas directas. Mire siempre de establecer contacto visual.

Priorice los temas del presente inmediato (¿Cómo estás?, ¿Te gusta el tiempo que hace?) o deje que le explique alguna anécdota pasada. No importa que la anécdota no sea del todo verídica o que la mezcle, hágale preguntas para que pueda seguir explicando (¿Y entonces que ocurrió?) o repita en forma de pregunta información que le dé (¿Y dices que Manuel estuvo allí?).

Dele más tiempo del estrictamente necesario para que se exprese.

Si su familiar no puede mantener conversaciones, mantenga conversaciones fáciles, de temas agradables del presente inmediato o de anécdotas pasadas. Intente que mientras hable su familiar contacte visualmente con usted o muestre recepción (movimiento corporal). Lo importante es el contacto y la voz familiar.

Sírvase del tacto para comunicarse con su familiar, ofrézcale caricias o pequeños masajes. Sé gradual y paciente en el contacto que establezca.

El afecto es su mayor herramienta. Muéstrele de forma frecuente afecto, ya sea verbalmente o de manera táctil.

Estas recomendaciones forman parte de la charla que nos ofreció nuestra psicóloga y músicoterapeuta, Gemma Genovès, en ocasión del Día Mundial del Alzheimer, presentando recursos y consejos para aprender a sobrellevar la enfermedad.

Durante la charla, la participación de los familiares con sus vivencias reales nos ayudó muchísimo para poder encontrar las mejores maneras de acercarnos a los afectados por Alzheimer, así como poner en común estrategias e inquietudes que nos atañen a todos.

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